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Sobre su obra han dicho:

Manuel Alvar refiriéndose A los pies del sicomoro: “creo que hay mucha sabiduría en todas estas alusiones (simbólicas) para que, el modo en que se encuentra la tragedia esté instaurado en un ámbito donde no cabe sino la condición de la muerte. El libro está en un cerco trágico que, por tener la presencia de plantas que evocan el dolor y el aniquilamiento, sitúan estos versos -tan bellos- dentro de un marco de tristeza y de abandono. El libro tiene un valor absoluto: la trabazón y el hilo precioso que han ido engastando todos estos poemas. Pero cada texto en su independencia es hermoso y, muchísimas veces, un logro continuado”.

Carmen Díaz Margarit: “A los pies del sicomoro consagra definitivamente a su autora, y tras este viaje iniciático, se ha convertido en una poeta verdadera”.

antonioenriquefotoAntonio Enrique sobre A los pies del sicomoro: Nos interesa porque estamos ante una voz segura, una de las voces más ajenas a lo efímero, más lejanas a la intrascendencia, de su generación. Desde luego, como en todos sus libros, las claves son necesarias de ser dilucidadas en razón a los muchos símbolos con que trenza sus poemas, pero, aun sin estas referencias puntuales, el libro no pierde más valor que el de la sincronicidad con la autora, porque tales símbolos son -me parece- de naturaleza subconsciente y quedan perfectamente sugeridos en su contexto semiológico”.

José Mª Parreño: “con Adamas inicia un camino de depuración y reflexión que ya no abandonará. El tono sobrio, meditativo u oracular, que despuntaba ocasionalmente en los anteriores libros, será en adelante la médula de sus textos. Con A los pies del sicomoro se convierte en la visionaria que accede al más allá, proponiendo emociones inimaginables como esa de la nostalgia de la tierra que sienten todos los condenados al infierno. Este libro está preñado de imágenes cosmogónicas, de sentencias de una sabiduría que por ser producto de una aquilatada introspección tienen un aroma inmemorial”.

Arturo del Villar sobre El prisma en la mirada: “Ha logrado despertar con su voz lírica las vidas de los cuadros, esculturas y dibujos. Esa vida late en cada poema y se contagia al lector, que por un lado admira la belleza de la palabra versificada, y por otro se pasma ante el universo abierto que descubre en el poema. Aquí hay alma, vida y poesía en alianza sutil con las palabras cotidianas, con el resultado sorprendente de un libro de versos presentado como un tratado de estética lírica”.

molinaAntonio Fernández Molina: “Siempre he dicho que la poesía vive por gracia de un permanente milagro. Se presenta como en constante peligro de extinción pero, mientras existan la inteligencia y la sensibilidad humana, el peligro es sólo aparente. Milagro y trabajo confluyen en la obra poética de Encarnación Pisonero. Si algo caracteriza su poesía es la profundidad y la inmersión en el mundo propio, en los sentimientos, y en la diversidad del entorno y del cosmos. Maneja los mitos con una soltura y agilidad que los hace sorprendentemente cercanos y actuales”.

Gloria Fuertes: “Encarnación Pisonero escribe poesía, yo la leo, tirito y pienso ¿es más buena que la mía?”

Salustiano Masó refiriéndose a El prisma en la mirada: “son poemas de léxico sorprendente, imágenes y referentes insólitos, siempre “en busca del enigma de los grandes misterios”, con toda una tradición esotérica que se transparenta acá y allá, y ese hilo conductor onírico en el que casi siempre está la clave de las transmutaciones: es decir, la conversión de lo espacial -colores, formas- en temporalidad, en música, por obra y gracia y mediación de la palabra”.

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Amalia Iglesias
sobre El prisma en la mirada: “poesía para leer con los ojos abiertos como prismas, como fractales, como hologramas, como caleidoscopios que ensanchan la realidad para hacerla más nuestra”.




Gastón Baquero “Sus poemas tienen la esencia intemporal del mundo clásico porque no caen en un culturalismo vano al transformar el verso en vida”.

Luís F. García Martínez sobre su poesía opina: "La búsqueda de la verdadera naturaleza humana constituye el núcleo ideológico de la poesía de Pisonero, produciéndose inevitablemente una huida de la realidad racionalista cotidiana que le circunda. Se trata, en definitva, de un viaje iniciático de autobúsqueda del ser"

José Ángel Valente sobre A los pies del sicomoro: “Hago votos para que continúe en este difícil camino de la poesía donde ha entrado, con profunda huella, con este hermético y hermoso poemario”.
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Fernando Arrabal
sobre El prisma en la mirada: “Su poesía es como un alga marciana estrangulada por el ombligo del mar, para ser exacto”.